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El estrés en los equipos de actuación ante catástrofes (VII)

El psicólogo no sólo actúa en los casos donde la intensidad de un evento ha desbordado a la persona y esta necesita algún tipo de consejo,  ayuda o incluso terapia.

Las labores del psicólogo desde el punto de vista clínico son:

  • Proporcionar información sobre las posibles reacciones de los afectados ante incidentes críticos.
  • Desarrollar intervenciones psicológicas en situaciones de crisis.
  • Atender las repercusiones psicosociales de la gestión y la de la intervención inmediata en catástrofes.

También realiza funciones desde el punto de vista organizacional, comunicación, evaluación de RH sobre el terreno, resolución de conflictos, toma de decisiones, etc..

La intervención del psicólogo NO tiene como objetivo el de rebajar el dolor y el sufrimiento, ni el de ayudar a llorar.

El psicólogo ayuda a:

  • Manejar crisis agudas de ansiedad o fuertes sentimientos de desesperanza e indefensión que suelen aparecer.
  • Enfocar el inicio del duelo para que en un futuro no se convierta en un duelo patológico y orientar pautas y estrategias de afrontamiento a medio y largo plazo.

El trabajo del psicólogo es fundamental en:

  • La labor preventiva, ayudando a desarrollar protocolos de intervención psicológica así como
  • la labor formativa de los equipos sobre las situaciones potencialmente estresantes y las estrategias para el manejo de las mismas.

Tras la catástrofe y al finalizar la propia intervención, ayudará a través de técnicas grupales (debriefing o el defusing) y psicoeducativas al manejo del estrés .

La prevención primaria tiene como objeto impedir o retrasar la aparición de los problemas derivados del estrés, y que se realiza antes de someter a la persona a los factores estresantes.

Inmunizar al interviniente ante el “mal estrés” es una utopía. El trabajo que se realiza es el de formar para reducir el impacto de las posibles alteraciones psicológicas del interviniente.

Esto incluye obligatoriamente el que la organización ponga atención en la planificación y organización del trabajo para maximizar la salud mental de los intervinientes, ya que si no, el resultado obtenido distaría mucho del esperado.

Es importante que los protocolos de intervención sean tamizados e incorporen aspectos psicosociales durante todo el proceso. También durante la prevención secundaria, como por ejemplo la rotación de equipos, el descanso y la prevención terciaria (defusing o el debriefing).

José María Vilar

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