El estrés en los equipos de actuación ante catástrofes (V)

Si no se atienden los detectores de estrés comenzaremos a notar síntomas cada vez más severos, entre otros, los siguientes:

  • Fisiológico: Dolor precordial o sensación de opresión en el pecho, taquicardias o arritmias injustificadas, hipertensión, sudores, escalofríos, disminución en las defensas del organismo (facilitando la aparición de catarros, cuadros alérgicos o asmáticos, etc), dolores cervicales y de espalda, jaquecas, diarreas e incluso úlceras.
  • Emocional: Irritabilidad, desánimo, apatía, suspicacia, frustración, ansiedad, anhedonia.
  • Cognitivo: Ideas irracionales, escasa flexibilidad, culpabilización  a los usuarios o al sistema, problemas de memoria. Flasback (Imágenes de lo ocurrido), sueños recurrentes,  confusión, problemas de concentración, desorientación, lentitud de pensamiento, amnesia selectiva.
  • Comportamental: Interacciones agresivas, desentendimiento, aislamiento, así como el incremento del uso de alcohol, drogas y tabaco. Hiperactividad e imposibilidad de descansar.
  • Social/profesional: Baja satisfacción laboral, aumento del absentismo, propensión al abandono del puesto de trabajo, baja implicación laboral, así como un aumento de conflictos interpersonales con compañeros, familia y allegados.
  • Y, por supuesto, además de otros trastornos: el TEP (trastorno  por estrés postraumático), que afecta a todas las áreas de la vida y al que hay que prestar especial atención.

Todas las reacciones anteriormente descritas son normales por eso cada uno de nosotros debe darse permiso para tenerlas y expresarlas, porque es lo más natural, porque es lo que más necesitamos hacer.

Para ello, se aconseja:

– Expresa tus emociones y habla sobre ellas…

– Es normal que te encuentres perturbado después de lo vivido. Date permiso para estarlo. Si lo estimas, está bien buscar consejo profesional para sentirte más tranquilo o centrado.

– Con el tiempo, estas reacciones normales irán perdiendo intensidad.

– Poco a poco te irás recuperando y volverás a realizar actividades cotidianas.

José María Vilar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio web utiliza COOKIES para que tengas la mejor experiencia. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y de nuestra política de privacidad